En El Taller entendemos la arquitectura como un ejercicio de pausa.
Miramos el lugar, la luz y a quienes van a habitarlo antes de dibujar la primera línea. Buscamos el espacio que mejora la vida de quien lo habita, no el gesto que llama la atención.
En El Taller entendemos la arquitectura como un ejercicio de pausa.
Miramos el lugar, la luz y a quienes van a habitarlo antes de dibujar la primera línea. Buscamos el espacio que mejora la vida de quien lo habita, no el gesto que llama la atención.
Elegimos piedra, madera y cal porque son materiales que no envejecen: se transforman. El tiempo no los desgasta, los completa.
Cada proporción, cada hueco, cada acabado responde a una razón. Esa coherencia es la que hace que un espacio siga teniendo alma con el paso del tiempo.
Los materiales más importantes son invisibles: el tiempo y la luz.